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domingo, 4 de enero de 2015

Dominique Vivant Denon, 4 de enero de 1747

Si contamos que Denon conoció, entre a otros, a Luis XV, Catalina II, Federico II, a Voltaire, a Robespierre, a Napoleón Bonaparte, a Luis XVIII y a Carlos X; si pasó por la totalidad de regímenes de finales del XVIII y principios del XIX Monarquía, Revolución Francesa, El Terror, El Directorio, El Consulado, El Imperio y La Restauración, nos daremos cuenta que estamos ante un personaje tan excepcional como singular.

El museo del Louvre, tal como lo conocemos en la actualidad, se debe en gran parte a él. Antes de la construcción en 1989 de la pirámide de cristal, el público accedía al museo por el “Pavillon Denon”. Acerquémonos a él a través de su vida…

Vivant De Non, nació en Chalon-sur-Saône (Borgoña francesa) un 4 de junio de 1747. La familia tenía viñedos que le permitirán tener una vida bastante acomodada. El joven De Non no tardaría en mostrar sus grandes dotes para las artes plásticas. (Su apellido quedaría como Denon al igual que Buonaparte se quedaría en Bonaparte, cosas del destino).

Cuentan que con sólo 6 años, una gitana le predice su futuro diciéndole “Estarás en buenas gracias con todos los soberanos de Europa. Ésta profecía siempre se le presentó e influyó en su carrera”.
Grabado de 1830 por Lemercier.


A los 13 años realizará un precioso busto del rey Luis XV para sorpresa y admiración de su familia. Denon no desaprovechará las lecciones del abate Buisson tanto en latín como en griego aunque el dibujo, la observación, las dimensiones y las proporciones, abarcarán buena parte de sus sueños e ilusiones.
El padre de Denon le autoriza a ir a Lyon con 18 años para seguir estudiando dibujo no sin antes facilitarle varias cartas de recomendaciones y suficiente dinero para su primera aventura. Posteriormente se trasladará a su destino favorito, París, entrando como alumno en el taller de Noël Hallé y buscando el apoyo de dos personas importantes de la época, Boucher y Caylus.

Con 23 años, Denon establecerá contacto personal con Luis XV de una manera bastante singular. Denon salía prácticamente todos los días a ver pasar a Luis XV en la galería de Versalles. Al cabo de un tiempo, el rey se detiene y pregunta al desconocido pintor, ¿qué deseáis y quién sois? A lo que Denon responde, me llamo Dominique Vivant Denon y no quiero nada más que contemplar a la gracia de su Majestad. El rey atónito vuelve a preguntarle, ¿no tenéis nada más que pedirme?
Y Denon contesta; no Majestad, no tengo nada que pedirle salvo que me gustaría escapar de las bayonetas de sus guardias que me impiden acercarme para poder hacerle un digno retrato.
Y por éste breve encuentro, Denon será conducido a Versalles ya convertido en Gentilhombre Ordinario del Rey. Ya tenemos a Denon dentro de palacio y ocupará el puesto de maestro grabador de las pertenencias de Madame Pompadour. Ya su nombre se empieza a ligar a Egipto…

Denon era muy agradable para las mujeres y muy “diplomático”, por eso le enviarán en 1772 a San Petersburgo como “agregado honorario” y conocerá a Catalina II no sin antes pasar por Alemania donde es recibido por Federico II. Denon será expulsado de Rusia, establecerá contacto con Voltaire en Ferney y cruzan varias cartas. Al final conoce en persona a Voltaire e incluso hará un dibujo El desayuno de Ferney, dibujo que no fue muy del agrado del filósofo ya que lo retrata de una manera algo grotesca.
En junio de 1777 aparece un relato anónimo titulado Point de lendemain (Sin mañana). Una joya de la prosa francesa del siglo XVIII. Todos los indicios indican que su autor fue Denon. Las siglas MDGODR (Monsieur Denon Gentilhomme Ordinaire Du Roi) le delataran para la posteridad. 

Con 33 años producirá su primer autorretrato. Se representa con un sombrero de plumas y pañuelo de seda, en postura seductora.
Posteriormente irá a Nápoles, volverá a París y partirá hacia Venecia, donde vivirá cinco felices años.

En 1792 es expulsado de Venecia y al año siguiente de Florencia. Partirá hacia Suiza y es allí donde se entera que quieren confiscarle sus bienes. Sin pensarlo dos veces, se arriesga a regresar a París en tan delicado momento. Allí encuentra a un protector, al pintor David, que es miembro del Comité de Seguridad General. David le encargará diversos trabajos, entre otros el grabado de su pintura “Juramento del Juego de la Pelota”. Todo arreglado. En esa etapa conocerá en circunstancias bastante extrañas a Robespierre en Las Tullerías.

En agosto de 1794, poco tiempo después de la caída de Robespierre, escribe a su amante veneciana, Isabella Teotochi Albrizzi, “Me acaban de hacer un retrato admirable. De aquí a un mes, grabaré mi retrato que te enviaré. ¡Qué bonito retrato! A poco que lo enfoque tal como la pintura, será una bonita lámina. Mi querida Bettine, la amiga de mi corazón que aprieto en mis brazos, que me gusta más que todo…”. Denon estaba encantado del retrato realizado por Isabey.

Grabado por el mismo Denon en 1794 a un dibujo de Jean-Baptiste Isabey.

Tiempo después conocerá a Josefina de Beauharnais. Asiste asiduamente a las fiestas que Madame Tallien organiza de forma frecuente donde en una de ellas se encuentra con el general Bonaparte al que le ofrece un vaso de limonada. Un pequeño encuentro para dos grandes personajes.

Denon, gran conversador y que sabe sacar partido de todas sus vivencias y personajes que ha conocido, es un habitual de éstas fiestas. Será Josefina, la mujer de Napoleón Bonaparte, quien le pregunte si le apetece ir a un destino conocido sólo por unos pocos privilegiados; Egipto. Y el ya cincuentón, se embarcará en una aventura tan agotadora como peligrosa.

La expedición de Napoleón Bonaparte en Egipto parte en mayo de 1798 con Denon a bordo de la fragata La Junon. Al llegar a Alejandría, recorre la ciudad para ver que la descripción que hizo Volney en su libro es bastante correcta. Es una ciudad que tuvo una gran importancia pero ahora está en plena decadencia; apenas la columna de Pompeyo, dos obeliscos llamados las agujas de Cleopatra y poco más; se dice a sí mismo, espero que en otras partes de Egipto allá algo más digno que pintar. Denon es uno de los sabios que se moverán con más libertad y además disfruta de las simpatías del general en jefe.

A raíz del desenlace en la trascendental Batalla de las Pirámides en la que el ejército francés derrota a las tropas mamelucas, uno de los dos jefes del bando enemigo, Mourad Bey, se retira al Alto Egipto con los mamelucos que ha podido salvar donde intentará reagruparse y hacer la “guerra santa” a los infieles. El general francés Desaix marchará tras él y el único savant que se incorporará será Vivant Denon. Por lo tanto, va a ser el primero de la expedición en poder ver, dibujar y tomar notas sobre los monumentos y lugares por los que el ejército francés transita desde Gizeh hasta Nubia.

Los savants efectúan la medición de la Esfinge. Grabado por Page en 1830 a un dibujo de Denon.


     
Mientras sus compatriotas luchan contra las tropas de Mourad Bey, Denon por su parte va llenando sus portafolios. No hubo monumento en su viaje que no registrara. Las ciudades por las que pasa se van sucediendo, Beni-Suef, el Fayum, Syut…hasta llegar a Denderah. Visita éste templo y se queda maravillado. Tendrá que regresar varias veces, algunas veces peligrando su muerte, hasta conseguir dibujarlo como él quiere. También será el primero en dibujar el Zodiaco de Dendera (actualmente en el Louvre). Y así prosigue la marcha hacia Luxor, Esneh, Edfou, Kom Ombo hasta llegar a Philae. Cada templo, cada lugar, necesita de toda la atención de Denon que deberá recordar e ir dibujando por etapas que le marca los vaivenes de las tropas enemigas. Menos mal que la diosa fortuna le permitirá volver varias veces sobre cada dibujo para completarlo.



Grabado de 1818 por Rinaldi a un dibujo de Demarchi.

Con sus portafolios repletos de dibujos y habiendo enseñado éstas maravillas al resto de savants de la expedición, regresará en 1799 a Francia junto a Bonaparte y otros privilegiados. Quizás fue en la fragata Muiron o en la propia isla de Ajaccio, donde Bonaparte contó a sus más estrechos colaboradores los planes para hacerse con el poder.

Ya en Francia, Denon recopilará todos sus trabajos y publicará en 1802, Voyage dans la Basse et la Haute Égypte pendant les campagnes du général Bonaparte (Viaje al Bajo y al Alto Egipto durante las campañas del general Bonaparte). Será un best-seller de la época con múltiples ediciones. Éste viajero, apasionado y curioso, despertará el interés del público y encenderá la mecha de la egiptología. Su Voyage se traducirá a varios idiomas y éste furor se trasladará a París transformando sus salones, edificios, fuentes, mobiliario…extendiéndose posteriormente al resto de Francia y de Europa. También en ese año sus compañeros de aventura en Egipto están de vuelta preparando lo que será el impulso definitivo para la egiptomanía con la publicación, La Description de l’Égypte (1809-1830).

Bonaparte le nombrará director general de Bellas Artes en febrero de 1802. Denon tenía 55 años y todo el poder de las artes recaerá en él. Será el “general de las artes” y el Louvre brillará en el firmamento como el “museo de los museos”. En 1812 recibirá el título de Barón del Imperio y pondrá en su escudo de armas el dibujo de los Colosos de Memnon.

Después de la caída de Napoleón, con menos influencias en la corte de Luis XVIII y algo cansado por todas sus aventuras, se retirará para reencontrarse con su pasión por grabar y disfrutará de su variopinta y singular colección. En ella figurarán, entre otros objetos, un diente de Voltaire, un pie de momia, cabellos del general Desaix, una gota de sangre de Napoleón, la máscara de Robespierre…incluso fragmentos de huesos de El Cid y de Jimena ya que también estuvo en Madrid y Burgos restituyendo los huesos que “sus” soldados habían descolocado (por supuesto, mandó pintar un cuadro de tan magna obra). También poseía obras de Tiziano, Poussin, Veronese, Guiotto, Rafael, Guercino, Rembrandt, Fragonard… y una de sus preferidas, el Gilles de Watteau. Fue su “pequeño Louvre”, hecho a su antojo y disfrute.

Denon muere a los 78 años después de asistir a una subasta de arte. Se le enterrará en el cementerio parisino de Père Lachaise donde algunos llorarán su ausencia como el pintor Gros a la par que otros mostraran otro tipo de sentimientos.
Denon no escribió sus memorias; dicen que quizás no las necesitaba. Sus obras, sus publicaciones y su forma de ver y disfrutar la vida, lo dice todo o casi todo. 

La mejor manera de resumirla es poner un extracto de la conversación que tuvo al final de su vida con Lady Morgan que quiere saber cómo ha adquirido todos los conocimientos y le pregunta, “señor Denon, debéis de haber estudiado mucho” a lo que él contesta, “todo lo contrario señora, no estudié por que me hubiera aburrido mucho pero observé por que me divertía, lo que hizo que mi vida fuera plena y pudiera gozar de ella”.

Este articulo fue publicado en la revista La Goleta en junio de 2014.

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